Cimbras, apeos y estructuras auxiliares: soluciones provisionales para sostener una obra

Cimbra provisional sosteniendo el encofrado de un forjado en una obra de construcción

Hay momentos en una obra en los que una parte de la construcción todavía no puede sostenerse por sí misma o va a perder temporalmente el apoyo que tenía hasta entonces. Un forjado recién hormigonado que aún no ha alcanzado la resistencia necesaria. Un muro de carga en el que se abre un nuevo hueco. Una fachada que debe mantenerse estable durante el vaciado interior de un edificio.

En situaciones como estas es necesario recurrir a sistemas provisionales capaces de recibir, soportar y transmitir las cargas de forma segura mientras dura la intervención. Es la función que cumplen las cimbras, los apeos y otras estructuras auxiliares de apuntalamiento.

¿Qué es una cimbra?

Una cimbra es una estructura auxiliar provisional diseñada para soportar y transmitir cargas. Su uso más habitual es sostener un encofrado durante el vertido y el fraguado del hormigón —en forjados, tableros de puente, bóvedas o capiteles— hasta que el elemento ejecutado alcanza resistencia suficiente para sostenerse por sí mismo.

Pero una cimbra no está limitada a la obra nueva ni al hormigón fresco. El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) contempla también su utilización como estructura de apeo, por ejemplo durante determinadas fases de montaje, demoliciones o intervenciones sobre estructuras existentes.

Su función puede resumirse en una idea sencilla: recibir temporalmente unas cargas y conducirlas hasta una base capaz de soportarlas.

¿Y qué es un apeo?

El apeo hace referencia fundamentalmente a una función: sostener temporalmente un elemento constructivo mientras una intervención altera su estabilidad o sus apoyos habituales.

Esta función puede resolverse mediante puntales, torres de carga, cimbras u otras estructuras diseñadas específicamente para las condiciones de cada obra. Por eso, cimbra y apeo no son categorías completamente independientes: una cimbra puede utilizarse precisamente como estructura de apeo.

Apeo provisional con puntales durante la rehabilitación de un edificio

Los apeos son especialmente frecuentes en reforma, rehabilitación y demolición parcial. Algunos ejemplos habituales son:

  • Apertura de huecos en muros de carga o fachadas para crear nuevos pasos, ventanas o accesos.
  • Sustitución o refuerzo de elementos estructurales, como vigas, dinteles, zunchos o forjados.
  • Demoliciones parciales, cuando debe conservarse una parte del edificio mientras se elimina otra.
  • Contención de fachadas, cuando el paramento exterior debe mantenerse estable durante un vaciado o una rehabilitación integral.

En todos estos casos existe una misma necesidad técnica: determinar qué cargas deben sostenerse, cómo van a transmitirse hasta un apoyo resistente y en qué momento puede retirarse con seguridad la estructura provisional.

Principales soluciones de soporte provisional

No existe una única configuración válida para todas las obras. La solución adecuada depende de factores como la carga, la altura, la geometría del elemento, el espacio disponible y la capacidad de la superficie sobre la que se apoyará el sistema.

  • Puntales y sistemas de apuntalamiento. Son una de las soluciones más habituales para soportar forjados y encofrados cuando las alturas y cargas permiten emplearlos. Pueden disponerse y arriostrarse de acuerdo con la configuración prevista para la obra.
  • Torres de cimbra. Permiten resolver cargas o alturas que requieren una estructura de soporte de mayor entidad. Pueden disponerse como apoyos localizados o combinarse para sostener superficies más extensas.
  • Cimbras modulares. Los sistemas prefabricados, ya sean de marco, multidireccionales o específicamente concebidos para cargas elevadas, permiten configurar estructuras adaptadas a diferentes geometrías. El INSST distingue cimbras ligeras, de carga media y de gran carga en función de sus características y campo de utilización.
  • Estructuras de apeo. Se diseñan para mantener temporalmente vigas, forjados, muros, fachadas o cubiertas durante operaciones de reforma, rehabilitación o demolición. En estos trabajos es especialmente importante estudiar cómo evolucionará la transmisión de cargas a medida que avance la intervención.

Infografía con puntales, torres de cimbra, cimbras modulares y estructuras de apeo

En cualquiera de estas configuraciones, la estructura debe entenderse como un sistema completo en el que montantes, elementos horizontales, diagonales, bases, cabezales y elementos de reparto trabajan conjuntamente.

Cómo se transmiten las cargas

El principio básico de una cimbra o de un apeo consiste en establecer un camino continuo y seguro para las cargas desde el elemento sostenido hasta un punto capaz de recibirlas.

La transmisión puede representarse de forma simplificada así:

Elemento sostenido → cabezales y elementos de reparto → montantes o torres → bases → terreno o estructura resistente.

Transmisión de cargas en una cimbra desde el encofrado hasta el apoyo

Cada parte del recorrido debe tener capacidad suficiente para asumir los esfuerzos que recibe.

Una estructura provisional correctamente dimensionada podría resultar inadecuada si descarga, por ejemplo, sobre un terreno o un forjado incapaz de soportar las cargas transmitidas. Por eso debe analizarse también la superficie de apoyo y disponer, cuando sea necesario, durmientes u otros elementos que permitan repartir adecuadamente las cargas.

Además, no basta con resolver los esfuerzos verticales. Las cimbras necesitan disponer de los elementos de estabilización y arriostramiento necesarios para evitar desplazamientos, deformaciones o pérdidas de estabilidad durante su utilización.

El Código Estructural establece para determinados forjados una exigencia concreta: cuando su peso propio supera los 5 kN/m² o la altura de los puntales es superior a 3,5 metros, el constructor debe disponer de un estudio detallado del sistema de apuntalamiento aprobado por la dirección facultativa. Estas cifras corresponden a ese supuesto normativo concreto y no constituyen una frontera general entre un puntal y una cimbra.

Montaje y utilización

Una estructura provisional debe mantener unas condiciones de seguridad adecuadas no solo cuando está completamente montada, sino durante todas las fases de montaje, utilización y desmontaje.

El Real Decreto 1627/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción, establece en su Anexo IV que los encofrados, soportes temporales y apuntalamientos deben proyectarse, calcularse, montarse y mantenerse de manera que puedan soportar sin riesgo las cargas a las que estén sometidos.

También establece que el montaje y desmontaje de estas estructuras deben realizarse bajo la vigilancia, control y dirección de una persona competente.

Las condiciones reales de la obra deben corresponderse con las previstas en el diseño: geometría, altura, estado de los componentes, capacidad de los apoyos y secuencia de montaje son aspectos que deben comprobarse antes y durante la utilización del sistema.

Las NTP 1069 y 1070 del INSST recogen además recomendaciones técnicas relativas al diseño, montaje, utilización y mantenimiento de cimbras construidas con elementos prefabricados. Las NTP tienen carácter orientativo y no constituyen por sí mismas normativa de obligado cumplimiento.

El proyecto de la cimbra

En las estructuras de hormigón sometidas al Código Estructural, las exigencias relativas a estos sistemas provisionales están especialmente desarrolladas.

Antes de utilizar una cimbra, el constructor debe disponer de un proyecto de la cimbra que justifique su seguridad y controle las deformaciones previstas antes y después del hormigonado.

El proyecto debe recoger, entre otros contenidos, una memoria descriptiva de los elementos y sus características, los planos necesarios para definir la estructura y las prescripciones técnicas correspondientes.

La configuración de la cimbra no consiste, por tanto, simplemente en disponer una determinada cantidad de puntales o torres bajo el elemento que debe sostenerse. La estructura provisional forma parte del proceso técnico de ejecución de la obra y debe responder a sus condiciones específicas.

El descimbrado

Tan importante como instalar correctamente una cimbra es determinar cuándo y cómo puede retirarse.

En estructuras de hormigón sometidas al Código Estructural, las cimbras y apeos no deben retirarse hasta que el hormigón haya desarrollado resistencia suficiente para soportar con seguridad, y sin deformaciones excesivas, las solicitaciones que asumirá después de retirar el soporte provisional.

El desmontaje debe realizarse además de forma controlada, evitando sacudidas o impactos que puedan afectar a la estructura.

El Código Estructural exige disponer antes del hormigonado de un plan de descimbrado específico para la obra, propuesto por el constructor y sometido a la aprobación de la dirección facultativa.

El descimbrado supone, en definitiva, una transferencia de cargas: la estructura provisional deja progresivamente de soportarlas y la estructura definitiva comienza a asumirlas.

Riesgos y prevención

El montaje, utilización y desmontaje de cimbras y apeos puede presentar riesgos como:

  • Caídas a distinto nivel durante las operaciones de montaje y desmontaje.
  • Inestabilidad o derrumbe de la estructura por deficiencias en los apoyos, arriostramientos o configuración.
  • Caída de objetos o componentes durante los trabajos.
  • Atrapamientos y golpes durante la manipulación y montaje de los elementos.

Estos riesgos deben evaluarse específicamente en función de las características de cada obra y de cada fase de trabajo.

El Real Decreto 773/1997 regula la utilización de equipos de protección individual y establece que estos deben emplearse cuando los riesgos no puedan evitarse o limitarse suficientemente mediante medidas de protección colectiva u otras soluciones. Por tanto, no existe una lista universal de EPI aplicable de la misma forma a cualquier montaje: las medidas necesarias deben determinarse a partir de la evaluación de riesgos correspondiente.

Normativa y referencias técnicas

El marco aplicable depende del tipo de obra y de la estructura provisional empleada.

Con carácter general, el Real Decreto 1627/1997 establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud aplicables a los soportes temporales y apuntalamientos utilizados en las obras de construcción.

En las estructuras de hormigón, el Código Estructural, aprobado mediante el Real Decreto 470/2021, desarrolla específicamente las condiciones relativas a cimbras, apuntalamientos y descimbrado.

Entre las referencias técnicas aplicables se encuentran:

  • UNE-EN 12812:2008, relativa a los requisitos de comportamiento y diseño general de las cimbras.
  • UNE-EN 1065, para puntales telescópicos regulables de acero.
  • UNE-EN 16031, dentro de su correspondiente ámbito de aplicación para puntales telescópicos regulables de aluminio.
  • UNE 180201:2022, sobre diseño general, requisitos de comportamiento y verificaciones de encofrados, dentro de su correspondiente ámbito de aplicación.
  • NTP 1069 y NTP 1070 del INSST, con recomendaciones sobre características constructivas, riesgos, montaje y utilización de cimbras formadas por elementos prefabricados.

Cimbras y apeos: estructuras temporales con una función esencial

Las cimbras, los apeos y los sistemas de apuntalamiento desaparecen normalmente cuando finaliza la fase de obra para la que fueron instalados. Sin embargo, durante ese periodo pueden desempeñar una función estructural esencial.

La carga que debe soportarse, la geometría del sistema, su arriostramiento, la capacidad de la superficie de apoyo, las fases de montaje y desmontaje y el momento en que la estructura definitiva puede comenzar a asumir las cargas forman parte de un mismo problema técnico.

En ALEA defendemos la importancia de analizar cada proyecto de forma específica y de recurrir a profesionales cualificados para definir, calcular, montar y supervisar las estructuras provisionales necesarias en cada fase de la obra.

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