Tipos de andamios: clasificación, usos y cómo elegir el más adecuado

tipos de andamios: un operario trabajando en altura en un andamio de cremallera

Los andamios son estructuras provisionales utilizadas en trabajos en altura para facilitar el acceso, soporte o seguridad de los operarios. Existen múltiples tipos de andamios, y conocer sus diferencias es clave para elegir la solución adecuada a cada tipo de obra o intervención técnica. En este artículo te ofrecemos una clasificación completa, con ejemplos y recomendaciones prácticas, para ayudarte a identificar el sistema más eficiente y seguro para cada caso.

 

Clasificación de los andamios y su utilidad práctica

La clasificación no solo ayuda a identificar el tipo de estructura más adecuada para cada intervención, sino que también permite aplicar correctamente la normativa vigente y prevenir riesgos específicos. Puede realizarse desde distintos enfoques, dependiendo del criterio aplicado. Esta organización permite una mejor toma de decisiones en función de las necesidades específicas del proyecto. A continuación, se detallan los principales tipos:

 

tipos de andamios: ejemplo de andamio marco para fachadas de edificios

 

1. Tipos de andamios según su estructura:

  • Andamios de marco (o fachada): Son los más comunes en trabajos de albañilería y pintura de fachadas. Su montaje es rápido y sencillo. Están formados por bastidores prefabricados que se ensamblan vertical y horizontalmente. Su uso está muy extendido en rehabilitación de edificios residenciales.
  • Andamios multidireccionales: También llamados modulares, permiten una gran versatilidad y adaptación a superficies irregulares o con geometrías complejas. Se emplean habitualmente en restauración patrimonial, estructuras industriales o escenarios para eventos.
  • Andamios tubulares: Requieren ensamblaje con tubos y abrazaderas, lo que permite total libertad de configuración. Se usan sobre todo en trabajos técnicos que requieren estructuras especiales, pero su montaje es más lento y exige personal cualificado.

 

tipos de andamio: ejemplo de torre móvil con ruedas

 

2. Tipos de andamios según su movilidad:

  • Andamios fijos: Están anclados al suelo o fachada, y no se pueden desplazar. Son los más estables y seguros para trabajos prolongados o en altura.
  • Andamios móviles (torres móviles): Montados sobre ruedas, permiten desplazarse fácilmente en superficies planas. Son útiles para trabajos puntuales y de corta duración, como instalaciones eléctricas o pintura de interiores.
  • Andamios motorizados o de cremallera: Incorporan plataformas elevadoras que se mueven verticalmente mediante sistemas mecánicos o eléctricos. Su uso es habitual en trabajos de rehabilitación en altura, sobre todo en edificios urbanos donde el espacio es limitado.

3. Tipos de andamios según su modo de apoyo:

  • Andamios apoyados: Reposan sobre el suelo u otra superficie estable. Es el sistema más común y abarca la mayoría de los tipos anteriores.
  • Andamios colgantes: Suspendidos desde estructuras superiores, como cubiertas o vigas. Se utilizan en puentes, presas o fachadas de rascacielos. Requieren sistemas de anclaje robustos y supervisión técnica constante.
  • Andamios volados: Se proyectan hacia el exterior desde un edificio sin apoyo directo bajo ellos. Son menos comunes y se emplean en situaciones muy específicas donde no es posible montar una estructura desde el suelo.

4. Tipos de andamios según su uso específico:

  • Andamios para eventos y espectáculos: Utilizados en conciertos, festivales o presentaciones públicas. A menudo son estructuras modulares, rápidas de montar y diseñadas para soportar equipos de sonido o iluminación.
  • Andamios industriales: Diseñados para tareas técnicas en entornos como refinerías, centrales eléctricas o plantas químicas. Deben resistir altas temperaturas, productos corrosivos o atmósferas explosivas.
  • Andamios para mantenimiento de maquinaria o naves logísticas: Se diseñan a medida para trabajos periódicos de inspección o reparación en industrias o almacenes de gran altura.

5. Tipos de andamios según el material de fabricación

El material con el que se fabrica un andamio influye directamente en su peso, resistencia, durabilidad, facilidad de montaje y adecuación al entorno de trabajo. Esta clasificación es especialmente útil al elegir estructuras que deban soportar condiciones ambientales exigentes o que requieran traslados frecuentes.

  • Andamios de acero: Son los más resistentes y duraderos. Adecuados para obras pesadas o de larga duración. Su mayor peso implica una mayor complejidad en el montaje, pero también garantiza estabilidad. Son muy comunes en construcción estructural, restauración y grandes reformas.
  • Andamios de aluminio: Mucho más ligeros que los de acero, lo que facilita su transporte y montaje. Son ideales para trabajos de mantenimiento, pintura o instalaciones interiores. Aunque algo menos resistentes, cumplen con todos los estándares de seguridad si se utilizan adecuadamente.
  • Andamios de fibra de vidrio: Usados en entornos con riesgo eléctrico o químico, como plantas industriales o laboratorios. Son aislantes, resistentes a la corrosión y no conductores. Su precio es más elevado, por lo que su uso está reservado a contextos muy específicos.
  • Andamios de madera: Casi en desuso en Europa, se utilizan en ocasiones en montajes efímeros para espectáculos o decoración. Requieren tratamiento especial y mantenimiento constante. En algunos países en vías de desarrollo o con tradiciones constructivas específicas aún se emplean en obra.

 

tipos de andamio: siete criterios para elegir el andamio más adecuado

 

Criterios para elegir el andamio adecuado

Elegir el tipo correcto de andamio depende de múltiples factores. No se trata solo de adaptar la estructura a la tarea, sino de garantizar un entorno de trabajo seguro, eficiente y conforme a la normativa vigente. A continuación, desglosamos los criterios más relevantes:

  1. Tipo de trabajo a realizar: No es lo mismo pintar una fachada que restaurar una iglesia barroca o realizar mantenimientos técnicos en una central térmica. Cada actividad tiene exigencias distintas en cuanto a altura, acceso, duración y movilidad. Por ejemplo, en una rehabilitación patrimonial se suelen emplear andamios multidireccionales por su adaptabilidad a formas complejas, mientras que en trabajos puntuales de pintura puede bastar con una torre móvil.
  2. Altura y superficie disponible: El diseño del andamio debe ajustarse al espacio físico disponible. En calles estrechas o patios interiores, conviene usar estructuras compactas o suspendidas. Además, la altura condiciona los sistemas de anclaje y estabilización, así como la necesidad de protecciones colectivas adicionales.
  3. Accesibilidad: Algunas zonas de difícil acceso requieren estructuras más versátiles, como andamios colgantes o modulares. En edificios con fachadas escalonadas, curvas o con ornamentación, puede ser imprescindible contar con sistemas multidireccionales que permitan una adaptación precisa.
  4. Duración del trabajo: Para trabajos de larga duración, compensa emplear andamios robustos y motorizados, ya que aunque su montaje inicial es más costoso, mejoran la productividad a lo largo del tiempo. En intervenciones breves, se tiende a optar por soluciones rápidas y ligeras como torres móviles.
  5. Presupuesto disponible: Aunque el coste siempre es un factor a considerar, nunca debe priorizarse frente a la seguridad. Andamios sin homologar pueden ser más económicos, pero suponen un riesgo elevado y pueden acarrear sanciones legales. La inversión en sistemas certificados se traduce en tranquilidad y eficiencia.
  6. Normativa y seguridad: El andamio debe cumplir con la normativa europea (UNE-EN 12810 y 12811), estar montado por personal cualificado y contar con un plan de montaje, uso y desmontaje. Este aspecto es especialmente importante en obras públicas o en entornos urbanos con tránsito peatonal.
  7. Entorno de trabajo: Las condiciones del entorno influyen enormemente en la elección del andamio. En industrias químicas, por ejemplo, se requieren estructuras resistentes a la corrosión. En zonas costeras, se prioriza el uso de materiales anticorrosivos como el aluminio. En calles transitadas, es habitual emplear andamios con protecciones perimetrales y señalización específica.

 

En definitiva, no existe un andamio “universal”. Cada obra exige un análisis técnico detallado que tenga en cuenta tanto los requisitos operativos como los de seguridad. Contar con la asesoría de expertos en estructuras temporales es clave para tomar la mejor decisión.

 

Consulta con expertos antes de elegir tu andamio

Elegir el tipo de andamio adecuado puede marcar la diferencia en términos de seguridad, eficiencia y cumplimiento normativo. En ALEA, la Asociación Levantina de Empresas de Andamios, te acompañamos en cada proyecto con asesoramiento especializado y soluciones adaptadas a tus necesidades. Visita alea-asociacion.es y accede al conocimiento de los profesionales más cualificados del sector.

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