Normativa andamios vía pública: Guía de seguridad y accesibilidad

normativa andamios vía pública: una mujer pasea por un pasaje de andamios de metal y madera

En la regeneración urbana contemporánea, el andamio ha dejado de ser un mero elemento auxiliar de la construcción para convertirse en una infraestructura transitoria de la ciudad. Cuando una obra ocupa la acera, no solo interfiere en un espacio privado, sino que altera el flujo vital del espacio público: el tránsito de peatones, el acceso a comercios y la movilidad de personas con discapacidad.

Para arquitectos, jefes de obra y técnicos municipales, el desafío no es solo técnico (cómo sostener el andamio), sino urbanístico: ¿Cómo garantizamos la convivencia segura entre una obra activa y la vida ciudadana?

Desde ALEA, analizados los estándares del Código Técnico de la Edificación (CTE) y las ordenanzas municipales del arco mediterráneo, desglosamos las claves para una ocupación de vía pública (OVP) que cumpla con la legalidad, la accesibilidad universal y la seguridad jurídica.


normativa andamios vía pública: Pasaje temporal de andamio iluminado sobre una acera.


El Itinerario Peatonal Accesible (IPA): La regla del 1,20 metros

El punto más crítico en cualquier inspección técnica y la causa principal de sanciones es la interrupción de la accesibilidad universal. La normativa vigente (DB-SUA del CTE y la Orden VIV/561/2010) establece que el andamio debe garantizar un Itinerario Peatonal Accesible.

Esto implica requisitos geométricos y funcionales estrictos para los túneles de paso peatonal:

  • Anchura libre de paso: La norma general exige un mínimo de 1,80 m, permitiendo estrechamientos puntuales hasta 1,20 m en zonas de obras (siempre que permitan el giro de una silla de ruedas). En centros históricos con aceras angostas, las soluciones técnicas deben estudiarse al milímetro (voladizos, pórticos de paso) para no bajar de los umbrales mínimos.

  • Altura libre: Todo elemento estructural (travesaños, tubos horizontales) debe situarse a una altura mínima de 2,20 m para evitar impactos en los viandantes.

  • Ausencia de obstáculos a cota cero: Las placas base y los husillos no pueden suponer un tropiezo. Se deben emplear tarimas, rampas normalizadas (pendiente máx. 10%) o soluciones de pórtico que eliminen apoyos en la zona de paso.

  • Accesibilidad Sensorial y Visual: No basta con dejar paso físico. Los elementos bajos del andamio deben contar con protecciones acolchadas de alto contraste (amarillo/negro) y bases ciegas o rodapiés continuos a ras de suelo. Esto permite que las personas con discapacidad visual detecten la estructura con el bastón guía antes de chocar con ella, y ayuda a personas con baja visión a identificar el obstáculo.

Un amplio túnel de andamios con grandes protectores naranjas en las bases. Gente camina por la acera y el pasaje. Un autobús y un ciclista circulan por la calle en una ciudad europea.


Seguridad Pasiva: Iluminación y Visibilidad

Un andamio en vía pública opera 24 horas al día, incluso cuando la obra está cerrada. Durante la noche, una estructura mal señalizada es un riesgo de seguridad vial y ciudadana.

  • Iluminación del túnel: Si el andamio cubre la acera (tipo túnel), es obligatorio instalar iluminación artificial que garantice niveles de lux suficientes para evitar “puntos negros” de inseguridad ciudadana.

  • Señalización perimetral: Los elementos verticales (pies) que linden con la calzada deben contar con señalización reflectante o balizamiento luminoso para advertir a los vehículos, protegiendo la estructura de impactos que podrían comprometer su estabilidad global.


Protección contra caída de objetos: Más allá de la malla

La seguridad del viandante no depende solo de por dónde camina, sino de lo que sucede sobre su cabeza. La normativa exige sistemas redundantes para evitar que cualquier elemento (cascotes, herramientas, fluidos) impacte en la vía pública.

  • Viseras de protección: En zonas de alto tránsito, no basta con la red. Es preceptiva la instalación de viseras rígidas inclinadas (normalmente con tableros de madera o metálicos) en el primer nivel del andamio, diseñadas para desviar cualquier objeto que pudiera escapar de los niveles superiores.

  • Redes y mallas tupidas: El uso de mallas mosquiteras o lonas de ocultación no es solo estético; actúa como barrera física contra el polvo y partículas pequeñas (proyección de chorro de arena o hidrolimpieza), protegiendo la salud pública y los escaparates comerciales colindantes.

Nota Crítica sobre Responsabilidad Civil

Es vital recordar que, en caso de accidente de un peatón por falta de señalización, iluminación deficiente o tropiezos con bases no protegidas, la responsabilidad (solidaria o subsidiaria) recae frecuentemente sobre el promotor de la obra o la comunidad de propietarios.

Contratar un andamio que cumple rigurosamente el CTE y las ordenanzas municipales no es un sobrecoste, es una póliza de seguro jurídica. Un presupuesto “low cost” que ahorra en señalización o pasos peatonales es, a menudo, un litigio esperando a suceder.


El impacto en el comercio local y la estética urbana

Una obra de rehabilitación no debe suponer el cierre de facto de los negocios situados en los bajos comerciales. Una planificación profesional del andamio contempla:

  • Continuidad comercial: Diseñar la estructura respetando los accesos a tiendas y portales, evitando el “efecto barrera” que asfixia al comercio de barrio.

  • Estética como activo: El uso de lonas impresas o microperforadas (trampantojos) mitiga el impacto visual negativo en zonas turísticas o cascos históricos, transformando la obra en un soporte visual integrado en el paisaje urbano.


Conclusión: El andamio como garante de la normalidad

La diferencia entre una obra conflictiva (quejas vecinales, multas, paradas de obra) y una obra fluida reside a menudo en la calidad del planteamiento de sus medios auxiliares.

El cumplimiento estricto de la normativa de accesibilidad y seguridad peatonal no es solo un requisito legal para obtener la Licencia de Ocupación de Vía Pública; es un ejercicio de responsabilidad cívica. Un andamio profesional es aquel que permite que la ciudad siga funcionando a su alrededor.

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