Trabajar sobre un andamio exige más que técnica y experiencia: requiere protección. En el entorno de la construcción y los trabajos temporales en altura, los equipos de protección individual (EPIs) para trabajos sobre andamios son la última barrera entre el trabajador y el riesgo.
En este artículo abordamos qué dice la normativa española, cuáles son los EPIs imprescindibles, cómo deben utilizarse correctamente y por qué son fundamentales para reducir accidentes.

¿Qué son los EPIs y qué dice la normativa española?
Los EPIs (equipos de protección individual) son cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para protegerlo frente a uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o salud. Así lo define el Real Decreto 773/1997, que regula el uso de EPIs en España.
Además, el Real Decreto 2177/2004 establece que, en trabajos temporales en altura, el uso de EPIs anticaídas es obligatorio cuando no es posible garantizar la seguridad mediante protección colectiva. Todo ello bajo el marco general de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (31/1995).
Los EPIs deben:
- Estar homologados y marcados CE.
- Ser adecuados a los riesgos existentes.
- Ajustarse correctamente al usuario.
- Estar en buen estado, revisados y mantenidos.

EPIs imprescindibles para trabajos en andamios
Según datos del INSST, una de cada tres caídas graves en obras con estructuras temporales ocurre por falta de protección o por uso inadecuado de los equipos individuales. En trabajos sobre andamios, donde la exposición al riesgo es constante, contar con los EPIs adecuados puede marcar la diferencia entre una jornada segura y un accidente de consecuencias fatales.
Los andamios presentan riesgos significativos debido a su altura, estructura y condiciones cambiantes del entorno. Por ello, el uso de EPIs no solo es recomendable: en muchos casos es obligatorio. Aquí explicamos los principales equipos que todo trabajador en andamio debe llevar, según el tipo de tarea y normativa aplicable.
1. Casco de protección
Obligatorio en toda obra. Protege contra impactos por caída de objetos y golpes en estructuras. Debe ser de tipo industrial (EN 397), con barboquejo ajustable y en buen estado.
2. Arnés anticaídas
Elemento clave en tareas a más de 2 metros de altura cuando no hay protección colectiva. Debe cumplir con la norma EN 361 y estar conectado a un sistema de retención (línea de vida, eslingas con absorbedor, etc.).
3. Elementos de amarre y conexión
Cintas, conectores, mosquetones y absorbedores de energía (EN 355, EN 362). Son los sistemas que vinculan el arnés al punto de anclaje seguro del andamio o estructura.
4. Calzado de seguridad
Botas con puntera reforzada (EN ISO 20345), suela antideslizante y resistente a hidrocarburos. Ayuda a evitar resbalones, golpes y clavos u objetos punzantes.
5. Guantes de trabajo
Deben ofrecer protección mecánica (cortes, abrasión) sin comprometer la movilidad. Imprescindibles al manipular piezas metálicas, herramientas o andamios.
6. Chaleco reflectante
Recomendado cuando hay circulación de maquinaria o visibilidad reducida. Mejora la identificación del trabajador.
7. Protección ocular y auditiva (según tarea)
Si se realizan trabajos con riesgo de proyecciones (taladros, cortes) o ruidos intensos, se deben añadir gafas (EN 166) y protectores auditivos.

Selección, uso y mantenimiento de los EPIs
Seleccionar el EPI adecuado exige de un análisis de riesgos y necesidades concretas de la tarea. Por ejemplo, un operario que monta un andamio en una calle estrecha de un casco urbano necesitará un casco con barboquejo ajustable por riesgo de caída de objetos desde ventanas superiores, un arnés con eslinga de doble cabo para desplazamientos entre niveles, y calzado con máxima adherencia por superficies irregulares. En cambio, si la obra está aislada y en terreno llano, algunos de estos elementos pueden variar o reforzarse según otros riesgos como viento o uso de maquinaria pesada.
El empleador está obligado a:
- Proporcionar los EPIs sin coste al trabajador.
- Garantizar su adecuación, revisión y mantenimiento.
- Formar al trabajador en su uso correcto.
El trabajador, por su parte, debe:
- Usar los EPIs correctamente.
- Informar si detecta defectos o anomalías.
- Colaborar en su cuidado y mantenimiento.
⚠️ Un arnés mal colocado o sin conexión no sirve de nada. La formación y supervisión continua son tan importantes como el propio equipo.

Errores frecuentes y buenas prácticas
El uso incorrecto de los EPIs no solo pone en riesgo la vida del trabajador, sino que también puede derivar en sanciones legales para la empresa. Según el INSST, más del 30 % de los accidentes graves en altura están relacionados con caídas desde andamios, muchas veces por ausencia de arnés o anclaje deficiente. Además, la Inspección de Trabajo puede imponer multas de hasta 40.000 euros por incumplimientos graves en prevención de riesgos laborales.
Errores comunes:
- No usar el arnés cuando el riesgo lo exige.
- Conectar el arnés a puntos no certificados o inseguros.
- Llevar el casco sin ajustar o deteriorado.
- Usar calzado sin suela antideslizante.
Buenas prácticas:
- Revisar diariamente el estado de los EPIs.
- Mantener los equipos limpios y almacenados correctamente.
- Señalizar las zonas de riesgo y usar líneas de vida fijas.
- Promover una cultura de seguridad en obra.
⚠️ Las consecuencias de un mal uso no son menores: los informes del INSST indican que una parte importante de los accidentes laborales con caída desde altura están relacionados con el uso incorrecto o ausencia de EPIs.
Conclusión: protegerse es parte del trabajo
Contar con los EPIs adecuados para trabajos sobre andamios no es una opción, es una necesidad. Cada equipo, bien elegido y utilizado, puede marcar la diferencia entre un trabajo bien hecho y un accidente grave.
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